Esta carta es para pedirles cambien los protocolos respecto de los niños en Acogida, siempre respetando sus necesidades y su integridad psicofísica
Los niños tienen derechos, reconocidos en las leyes nacionales, internacionales y por la jurisprudencia. Es hora de eliminar decisiones burocráticas contrarias a estos derechos: no sirve utilizar la expresión "en Interés Superior del menor" como talismán, sin concretar en qué mejora o no ese interés con su decisión; el elemento imprescindible en la protección de menores es y debe ser la mínima intervención, dado el posible riesgo de cualquier cambio de situación. El interés del menor prevalece frente a cualquier otro, incluso frente al retorno a su familia biológica.
Así pues, se debe dar a los niños la máxima estabilidad jurídica y afectiva. La medida de arrancar al niño de la que para él es "su familia" es contraria a su interés superior, anteponiendo otras cuestiones burocráticas, como la provisionalidad del acogimiento, o el derecho de un progenitor biológico con el que no hay convivencia y apenás hay vínculo.
Así pues, se debe dar a los niños la máxima estabilidad jurídica y afectiva. La medida de arrancar al niño de la que para él es "su familia" es contraria a su interés superior, anteponiendo otras cuestiones burocráticas, como la provisionalidad del acogimiento, o el derecho de un progenitor biológico con el que no hay convivencia y apenás hay vínculo.
La mejor familia para un menor es donde tiene el apego, su vínculo, sus referentes, quienes les proveen del amor y seguridad. Un niño huérfano no puede establecer durante equis tiempo un único vínculo seguro con una familia para luego pasarlo de nuevo a otra familia para adopción, doblemente huérfano, abandonado y herido.Igual cuando se obliga a un menor a mantener unas visitas que por inadecuadas no le aportan más que zozobra y dolor. Estos actos producen trastornos psicofísicos de envergadura que les impedirán establecer relaciones afectivas durante toda su vida.
Solo así, si dan seguridad de que el interés del menor prevalecera frente a los lazos sanguineos, las familias españolas verán con confianza y seguridad el hecho del acogimiento, se animaran a acoger y dar posibilidad a todos esos niños que esperan una familia en los centros de acogida. Los niños desaparecerán de los centros, tan perjudiciales para su desarrollo integral, para integrarse en familias responsables y capaces.
La ley es muy clara : Frente a cualquier derecho prima el Interés Superior del Menor. Este interés no es una mera expresión, sino un conjunto de derechos a preservar: seguridad, estabilidad, vínculo, afectos.
Esta es nuestra petición Sr. Presidente, ruego la tenga en cuenta ya que el tema que ocupa son lo mejor que la vida nos puede dar, nuestros NIÑ@S.
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