Cómo sobrellevar el reposo absoluto en el embarazo

Este tema va especialmente dedicado a Paz, una futura mamá madrileña que nos ha pedido que tratemos este tema porque no lleva muy bien el tema del reposo absoluto y le gustaría saber, a ella y a su pareja, qué hay que hacer y cómo disfrutar del embarazo aunque sea desde la cama.


Tendrás que pasar unas cuantas semanas en la cama. La decisión ha sido tomada por el ginecólogo, con el fin de proteger la salud del niño, pero es natural que a ti te resulte difícil de aceptar, porque no habías soñado ni imaginado tu embarazo así. Te puedes sentir sola, enfadada, desmoralizada, asustada, o, simplemente aburrida ante la idea de pasar días y días encerrada en casa, en la cama. Cada mujer puede reaccionar de forma distinta, pero el estado de ánimo más generalizado en caso de embarazo de riesgo es la preocupación, con distintos matices, y también la tristeza y el miedo.
En situaciones de este tipo, la aprensión que se vive se centra, sobre todo, en el niño, pero también puede estar relacionada con las dificultades objetivas que el reposo en la cama comporta en la mujer. Por ejemplo en el caso de tener un trabajo precario, es importante hacer algo para contener, reducir o cambiar esta preocupación, con el fin de afrontar el último periodo gestacional de la forma más serena posible.
En primer lugar, es preciso eliminar una de las principales causas de ansiedad que es la falta de información, porque lo que no se conoce o no se comprende del todo puede provocar miedo y hacer que la mujer se sienta indefensa. A menudo la preocupación nace de lo que desconocemos. Cuando conocemos mejor el problema, le tenemos menos miedo.

Mantenerse informada

El anuncio de una situación problemática lo suele realizar un especialista, y es posible que el médico dé muchas cosas por sabidas, que tenga prisa o que utilice un lenguaje demasiado técnico.
También es cierto que, en el momento en la mujer descubre que su embarazo es de riesgo, el especialista podría no ser la persona más adecuada para profundizar en el tema desde el punto de vista emocional. Además, cuando la futura mamá vuelve a casa, puede darse cuenta de que tiene muchas dudas e incertidumbres. Lo que le parecía claro durante el encuentro con el médico, de repente, podría dejar de serlo, y esto le hará sentir la necesidad de hablar con alguien que entienda más que ella, que conozca la terminología y que sepa interpretar los resultados de sus pruebas.
Por lo tanto el primer consejo es el siguiente: al término de la visita con el especialista, hay que preguntarle a quién hay que dirigirse en caso de duda. Si la futura mamá puede contactar con el médico durante las siguientes semanas para consultarle cualquier duda, estará más tranquila. Asimismo, puede buscar consejos en libros especializados o en Internet. Ser consciente de esta necesidad, la de estar informada, es el primer paso para vivir la situación de la mejor manera posible.
Para afrontar las visitas médicas o las diferentes pruebas, es conveniente que la mamá esté acompañada de una persona de confianza. Lo mejor es que vaya con una amiga, si la madre o la pareja pueden poner más nerviosa a la mamá.

Respetar la prescripción

Una vez afrontadas las dudas y la incertidumbre de los primeros días, ¿cómo se lleva el día a día?
Estar informada, además de reducir la preocupación, permite entender mejor las razones de ciertas prescripciones, como por ejemplo, la indicación de permanecer en la cama. El hecho de saber que es algo necesario para la salud del niño y que, por lo tanto, hay que hacerlo no es suficiente. Puede funcionar el primer día, pero, al cabo de dos o tres semanas, ya no basta. La futura mamá empieza a sentirse cansada, su nerviosismo aumenta y comienza a temer que no va a ser capaz de lograrlo, que no va a resistir hasta el día del parto. Al igual que la patología, la prescripción médica también debe comprenderse completamente, tanto por parte de la mujer como de su pareja.
Por ejemplo, si sólo se indica a la futura mamá que tiene que permanecer tumbada, en determinados momentos, podría ceder al deseo de levantarse. En cambio, si sabe que su bolsa amniótica tiene un pequeño orificio y que, a cada movimiento suyo, sale un poco de líquido, fundamental para el desarrollo del feto, le resultará más fácil aceptar que tiene que permanecer en la cama. Cuando tenga ganas de levantarse, pensará que puede conformarse con cambiar de posición, para evitar que el niño pierda otro poco del líquido amniótico en el que está sumergido. De esta manera, respetar las indicaciones del médico será más sencillo y natural, pues la futura mamá tiene presente el objetivo fundamental, es la salud del niño.
Si, a pesar de a ayuda de las personas que están a su lado y de la información recopilada, la futura mamá continúa nerviosa y asustada, puede pedir ayuda psicológica, dirigiéndose a un profesional especializado en las fases agudas, para, así, controlar la situación de inmediato.

Las molestias físicas

Hacer reposo en la cama también cansa físicamente.
En primer lugar, la inmovilidad prolongada afecta a los músculos, ya que, si bien no llegan a sufrir una atrofia propiamente dicha, pueden debilitarse. Por consiguiente, cuando se permanece en cama, es importante hacer gimnasia isométrica con las piernas (contracciones de los músculos sin movimiento) y masajes en las extremidades inferiores y superiores, así como contar con la ayuda de un fisioterapeuta, si es posible.
Sobre todo, cuando la barriga es muy grande, se puede sufrir una ralentización de la circulación venosa, con el consiguiente riesgo de trombosis en los vasos más profundos. En la mayoría de los casos, estas pequeñas trombosis no son significativas desde el punto de vista médico. Sin embargo, si afectan a vasos importantes, es necesario un tratamiento farmacológico con un anticoagulante de bajo peso molecular.
Por último será necesario modificar la dieta, moderando el aporte de proteínas y de calorías, puesto que el gasto energético se reduce mucho con la inmovilidad. En cambio, es fundamental mantener la carga hídrica, bebiendo dos litros de agua, como mínimo, puesto que el reposo en cama facilita la trasudación y la pérdida de líquidos. Beber agua favorece el funcionamiento de los riñones y la purificación del cuerpo. Asimismo, tiene un importante valor preventivo con respecto a la ralentización de la circulación, porque fluidifica la sangre.

Algunos consejos útiles:

- Si notas que los movimientos del feto disminuyen día a día, debes avisar al médico.
- Elige la posición más cómoda y en la que más se mueva el niño.
- Aprovecha esta semana para hacer cosas que te gusten como ver película, leer libros,… y que nunca tienes tiempo.
Fuente: Revista "mi bebé y yo" (Octubre 2009)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Henar, gracias por el post de hoy, es muy generoso por tu parte y me resulta de gran ayuda.

Saludos desde Madrid. Paz

Anónimo dijo...

muy bueno!

Anónimo dijo...

Estoy de 5m y 1/2 hace 5m q estoy en cama y tgo q estar asi lo.q m queda del emb no doy mas!

Blog La tiza mágica dijo...

Ánimo, todo sea por el pequeño que viene en camino. Aprovecha a leer, ver series, alguna película, escribir en algún foro...

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